lunes, noviembre 11, 2013

Tierra seca, ojos hundidos

El café lo tomo amargo, y en ocasiones lo más dulce posible, cremoso, al grado de ser una bebida asquerosamente dulce que nada se encuentra cercano al sabor de café.

Que lo quieren hacer una analogía a que es como te gusta otra cosa... Pues si, igual y es verdad.

Algo que me hace falta hacer, esa una de esas actividades de adolescente en búsqueda de todo... Ponerme unos audífonos, un soundtrack, y así, hechar a andar imaginando...

Cada vez imagino menos y cada vez me es más difícil imaginar... Eso, no se porque es así. Tengo que ver, debo ver, y sólo así después puedo imaginar... Pero debe existir un antecendete. 

Ósea que, no tengo la habilidad de innovar. 

El café a veces me gusta sólo, muchas otra veces, me gusta tan dulce que da asco.

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