lunes, noviembre 11, 2013

Tierra seca, ojos hundidos

El café lo tomo amargo, y en ocasiones lo más dulce posible, cremoso, al grado de ser una bebida asquerosamente dulce que nada se encuentra cercano al sabor de café.

Que lo quieren hacer una analogía a que es como te gusta otra cosa... Pues si, igual y es verdad.

Algo que me hace falta hacer, esa una de esas actividades de adolescente en búsqueda de todo... Ponerme unos audífonos, un soundtrack, y así, hechar a andar imaginando...

Cada vez imagino menos y cada vez me es más difícil imaginar... Eso, no se porque es así. Tengo que ver, debo ver, y sólo así después puedo imaginar... Pero debe existir un antecendete. 

Ósea que, no tengo la habilidad de innovar. 

El café a veces me gusta sólo, muchas otra veces, me gusta tan dulce que da asco.

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1 Comments:

At 10:42 a.m., Anonymous Anónimo said...

y sigo aquí leyendo-te cada que te recuerdo, queriendo saber como sigues, que te acontece, a donde te mueves.. esto con el fin que aun no se, o no quiero reconocer. Lo que escribes me gusta, imagino el ambiente todo tradicional, escritor de dos mundos, un renglón torcido. Me gusta engañarme, es lo malo de leer, quieres que las cosas sean diferente a la realidad... No se si sepas la leyenda del hilo rojo, pues así quiero seguir imaginando que estas en el extremo, que eres Horacio y yo la Maga.

 

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